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Chapter 15: Capítulo 15 Visitas

Notes:

Hoy tuve que ir a hacer el toeic, así que pedí como vacaciones el resto del día, por lo que tuve tiempo de subir un capítulo extra esta semana XD

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

—No, mañana, hoy hay que quedarnos en un hotel. —La maldita bruja desechó la idea de Sesshoumaru de buscar en los orfanatos.

—Hay que aprovechar la noche —razonó él, no queriendo matar a su única conexión con la otra dimensión.

—En esta dimensión también hay cámaras, Sesshoumaru, tu aspecto llama mucho la atención, vas a hacer que nos arresten; imagínate un “hombre europeo olfateando los alrededores de los orfanatos”, hasta en la tele vamos a salir, ni lo pienses. Debemos mantener un perfil bajo por nuestra seguridad y la de tu mujer.

Odiaba tener que trabajar bajo las indicaciones de alguien más, pero él claramente no conocía cómo operaba este lugar y lo último que quería era causarle un disgusto a Rin, así que aceptó con la condición de salir a buscarla a primera hora de la mañana.

—Sí sí, ahora déjame buscar un hotel que tenga habitaciones disponibles en mera temporada vacacional. —Tsubaki sacó un pequeño espejo rectangular, Sesshoumaru, supuso que era lo que Rin, llamaba “Alexa” o “computadora” o “celular”. —Tomemos un taxi, el hotel está bastante lejos de aquí, tú pagarás todo esto, eh.

Sesshoumaru no dijo nada, pero estaba fastidiado de escucharla, como si estos gastos fueran a mermar en sus billones.
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Justo cuando salía de la bañera más diminuta en la que había estado jamás, sintió el youki de alguien muy desagradable, aproximándose —Bastardo —murmuró, se envolvió en la yukata del hotel y salió a su encuentro a mitad de la noche. Su hermano estaba en el lobby oliendo a rayos y centellas, al lado de él estaba nada más y nada menos que… Café con azúcar. Su vista se nubló.

—¡Espera, yo sé dónde está Rin! ¡Oughh! —Gritó Inuyasha, gritó Café con azúcar y gritaron los empleados del hotel. Sesshoumaru le había soltado un puñetazo en el hocico a su hermano.

—Sesshoumaru, cálmate, vas a hacer que nos arresten y así menos verás a Rin, por favor, por ella —Imploró Café con azúcar acerándose a él, mientras la muy idiota le estaba mandando una descarga de poder espiritual.

Entonces la voz de Tsubaki interrumpió altiva —Eww, la chusma. Vamos todos a mi habitación a hablar antes de que sigan haciendo su espectáculo… y sí, Sesshoumaru, Kikyo tiene razón, vas a hacer que llamen a la policía.

—¡No soy Kikyo! —Replicó Café con azúcar, ahora ella era la alterada.

—¡Me da igual! —Gritó Tsubaki y se dirigió con una mirada inocente a los hombres en el lobby —Discúlpenos por favor, problemas familiares, no llamen a la policía, ahorita arreglamos todo —dijo con voz melosa tratando de disuadir a los empleados que cedieron rápidamente ante sus encantos.

Y así los cuatro acabaron en la mini habitación de Tsubaki con el aire acondicionado a todo lo que daba. Él no dejaba de aniquilar a Inuyasha con la mirada.

—Sesshoumaru, —comenzó Café con azúcar —discúlpanos, fue un malentendido, la familia de Rin nos pidió ayuda porque ella había desaparecido de manera sospechosa y recientemente hemos tenido secuestros por parte de youkai de la otra dimensión, por eso creímos que ella había sido secuestrada también, para vender su carne…

—A, y por eso la sustrajeron de MI casa —respondió él sardónico.

—Bueno es que tenía unas heridas en el cuello y creímos que… el punto es que la trajimos acá, y ella nos contó que en realidad huyó por su propia cuenta de su matrimonio, así que pensamos en devolvértela mañana a la otra dimensión y nosotros ir a avisarte allá que Rin estaba bien, pero tuvimos mucho trabajo y luego para lograr llegar hasta tu casa… y al final estabas ausente, en fin, mañana a primera hora podemos ir por ella al orfanato de su infancia, antes de que salga rumbo a la estación de Nagoya, Rin vino hasta aquí para darle un cierre a Kohaku, y de ser posible divorciarse.

Sesshoumaru no pudo evitar fruncir el ceño ligeramente ante la mención del nombre de aquella basura, pero al menos se sentía más tranquilo al saber que la vería mañana —A las cinco de la mañana salimos de aquí —finalizó él la plática


 

Inuyasha regresó con Kagome a su habitación, aunque le dolía la quijada, estaba más sorprendido de ver a su hermano en ese estado que otra cosa, pero por el momento tenía que arreglar todo este desastre. En lo que Kagome se bañaba, sacó su celular y le marcó a Miroku —Sí ya sé que es tarde, hablo por lo de Rin, ella está aquí en Nagoya, déjame hablar, tú me mentiste, no me dijiste que Rin había huido de Kohaku. No, no… bueno sí, sí es normal para algunos, pero también es una buena razón para que una chica inocente huya de casa y quiera el divorcio. Además, eso no es todo, mi hermano la encontró al otro lado y bueno se enamoraron. Neta. De verdad. En serio. Te lo juro. Así que creo que Rin vino a meter papeles de divorcio y buscó a Kohaku ayer, u hoy, quién sabe. ¿No te ha dicho nada tu cuñado? Bueno mira no sé, pero mañana a las cinco de la mañana vamos a ir al orfanato donde Rin se crio, sí, es que mi hermano ya se muere por verla, está vuelto loco, me golpeó porque creyó que yo ayudé a sustraerla de su casa. Habla con tu cuñado, sinceramente ya la perdió, Rin idolatra al imbécil de Sesshoumaru, parecen enajenados cuando hablan el uno del otro, sí jeje supongo que como Kagome y yo, ¡qué ironía!

Después de arreglar las cosas con su amigo, le marcó a otra persona importante. —¿Papá?
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A la mañana siguiente todos estaban con la misma ropa de ayer parados frente al orfanato, apenas eran las 5:30 de la mañana. El sol veraniego ya había salido, Tsubaki escribía mensajes en su celular a la velocidad de la luz, a las seis de la mañana, la voz de Rin se escuchó cantar, y su hermano gritó el nombre de su amada, como caballero medieval esperando que su princesa se asomase por la ventana.

A lo lejos, se acercaba un Toyota con Sango, Miroku y Kohaku del otro lado de la calle un Masserati que claramente había manejado durante la madrugada para llegar ahí a tiempo. —Oops —murmuró él, sin querer queriendo había creado una hecatombe, Inuyasha sólo quería aclarar todo con todos…

—Qué dramático, eres hermanito —respondió Sesshoumaru al darse cuenta de la emboscada.


 

Rin, salió del orfanato y corrió hacia él con lágrimas en los ojos, después de que la llamara en una voz potente que se escuchó en toda la cuadra, al mismo tiempo, Toga, su padre, se acercaba a ellos. Un muchacho acongojado, se tocaba el pecho y veía Rin con ojos desorbitados, Café con azúcar y su hermano se acercaron a una pareja de desconocidos. Tsubaki se tapaba su pequeña boca carmesí con tres dedos de la mano, como quien ve el chisme más suculento frente a sus ojos

Todo a su alrededor era un caos, sin embargo, sus oídos amplificaban el corazón de Rin, sus ojos escaneaban la tersa piel en busca de magulladuras y cuando la tuvo entre sus brazos inhaló hondo hasta que sus pulmones no pudieron meter ni un milibar más dentro.

«Qué alivio» pensó, la sensación de que todo estaba en el lugar correcto y de la forma correcta, era abrumadora; probablemente a eso la gente le llama felicidad.

Rin se separó un poco para verlo y lo miró extrañada —So muchos olores para ti, ¿verdad? —Concluyó tocando la mascarilla negra que cubría la mitad de su rostro. Se había olvidado por completo de esa cosa, se le arrancó y volvió a hundir su nariz en el cuello de Rin, quien río.

—Vámonos, —ordenó él satisfecho con el resultado de su travesía, sin importarle ni un poco lo que pensara el público presente.

—Sesshoumaru, hijo, —habló la voz de un hombre que hacía décadas, no escuchaba.

—¡Rin! —el chico de mirada perpleja, se acercó, y Sesshoumaru supo inmediatamente que debía tratarse de Kohaku.

—¡Y ni siquiera lo ocultas, descarada! —Arremetió muy irritada la mujer desconocida, que era contenida por un monje, su pareja, al parecer.

Una abuela tuerta se acercaba al lugar con una bolsa, probablemente la ropa de Rin, quien ahora traía un vestido azul marino con puntos blancos que nunca le había visto antes.

—Dame unos minutos para acabar con esto, ¿sí? —Rin rogó en un tono cansado y él asintió recordando entonces que en el bolsillo de su pantalón yacía un objeto que debía quedarse en esta dimensión, tomó la mano de Rin y le entregó el pequeño y frío anillo —Oh wow, gracias, lo devolveré.

Rin se alejó de él y su padre se acercó —Veo que ahora por fin entiendes, por lo que yo pasé, —se justificó Toga.

Sesshoumaru alzó una ceja y miró a su padre de soslayo. —¿En qué momento yo traicioné a mi esposa?

Su padre exhaló llevándose una mano a la frente y bajando la mirada, completamente derrotado.

Mientras tanto, Sesshoumaru alcanzaba escuchar cómo Kohaku, lloraba y le pedía a Rin que volviera, —O sea, si tanto te molesta que satisfaga mis necesidades con mujeres profesionales, pues lo dejo de hacer y ya, ¡pero no puedes hacerme esto! ¡No puedes tirar por la borda todos estos años de amistad! —gritó el joven entre mocos y lágrimas.

—Es precisamente lo que no quiero que hagas Kohaku, tú no debes cambiar lo que a ti te parecen natural, sólo porque a mí no me lo parece. Hay miles de japonesas que piensan igual que tú, ¿por qué empecinarte con la que precisamente piensa diferente?

—Kohaku, —intervino el monje —a la fuerza, ni los zapatos entran. También es de hombres aceptar con resignación cuando perdemos.

Kohaku le lanzó una mirada amarga al hombre.

—¡Pero no tenías, por qué vengarte así, Rin! —Interrumpió muy dolida la mujer de coleta alta, —Lo que tú hiciste es una verdadera infidelidad porque entre tú y ese hombre sí hay sentimientos de por medio.

—Esa es tu definición de infidelidad, Sango, lo siento mucho, pero yo tengo otra, además no lo hice por vengarme, simplemente así se dieron las cosas y sinceramente ahora agradezco haber pasado por esto con tu hermano porque así pude conocer la verdadera complicidad —contestó Rin calmada y sin previo aviso, tomó la mano de Kohaku para regresarle el anillo, lo cual hizo que Sesshoumaru se tensara un poco, sabía que Rin no haría nada malo, pero el simple hecho de ver los dedos de su amada tocando la piel de otro hombre le hizo soltar un gruñido inconscientemente. Su padre, aprovechó para tocarle el hombro, cómo si él necesitara de su apoyo después de todos estos años de abandono.

—Rin, —susurró el muchacho y cayó de rodillas llorando —rápidamente sus familiares se acercaron a él para obligarlo a levantarse del piso. Café con azúcar, estaba con ellos, aunque más preocupada por la mujer de la coleta que por el chico.

Rin, corrió hacia el orfanato para abrazar a la anciana que miraba todo con un ojo de manera aburrida, —lo siento abuelita Kaede, no sabía que esto ocurriría, ya me voy, prometo visitarte pronto.

—Quizá nosotros también podamos visitarlos a ustedes, ahora que sabemos que hay un portal en el patio de la mansión del Oeste, comentó Toga antes de que Rin llegara a donde estaban ellos.

—¿En encontraste a Izayoi? —preguntó él sin aceptar abiertamente que ahora ese tema le era de suma importancia.

—Sí, jeje, de pura casualidad, como si el destino nos hubiera empujado a reencontrarnos. Ahora de llama Yuma, por cierto.

—¿Y dónde está?

—Con sus amigos de la preparatoria en USJ…

Sesshoumaru abrió los ojos un milímetro más y se giró para ver a su padre de frente —¿Estás saliendo con una menor de edad? —El viejo rabo verde iba de mal en peor, cada vez más podrido.

—¡Shh! Claro que no, solo somos conocidos, estoy esperando a que sea mayor de edad para dar el siguiente paso, ya solo falta medio año…

Sesshoumaru estuvo a punto de poner los ojos en blanco —Me voy.

—¿Pero entonces sí puedo visitarte? —Su padre insistió mirándolo como cachorro herido.

—Haz lo que quieras.

—Oh —la voz de Rin, sonó con sorpresa reparando en presencia de Toga al fin.

—Hola señorita, mucho gusto, soy el padre de Sesshomaru, espero visitarlos muy pronto por allá —sonrió.

—Mucho gusto, señor, creo que ya lo sabe, pero me llamo Rin y estaremos esperando su visita con mucho gusto —respondió ella con singular alegría. Toga sonrío de oreja a oreja, dejando ver los colmillos, la piel en sus mejillas se veía craquelada y áspera.

—¿Te pones maquillaje, todos los días? —preguntó Sesshoumaru sin querer, no concebía que su padre llegará tal extremo con tal de estar en esta dimensión con su amada.

—Tú también deberías hacerlo cuando estés aquí, por lo menos ponte esa máscara de nuevo en lo que vuelven a casa. Él aceptó a regañadientes y se colocó la tela negra sobre la boca.

Inuyasha se acercó trotando, —Oye ya no tenemos dinero para volver, así que nos iremos con papá a Tokio, pero dejamos un amigo en tu casa, no lo mates por favor, él no tuvo la culpa, sólo nos ayudó a recuperar a "la secuestrada" de nuevo.

Sesshoumaru gruñó al saber que había un desconocido en su mansión, muy probablemente el apestoso lobo que había osado robarle su mujer. No contestó, avanzó colina abajo donde supuso debía estar la estación, Tsubaki corrió hacia él diciéndole algo de un taxi.

—Adiós señor Inuyasha, despídame de la señorita Kagome. En cuanto pueda le devolveré el dinero y su ropa. Se despidió Rin de su hermano.

—No te preocupes, Rin nos veremos más pronto de lo que crees —contestó Inuyasha.

Notes:

Por cierto, algunas artistas SessRin tienen shadowban en X, si tienen tiempo, por favor vayan a dar amor al #SessRinAnniversary26 en X o Bluesky 🥺
A mi me encuntran como @Fernandaamitla en casi todos lados ♡